La frase que inmortalizó Julio Grondona sigue presente en los pasillos de la casa madre del fútbol argentino.Bloopers, risas cómplices y la afonía de Chiqui Tapia, que reapareció después del sorteo del Mundial en Washington.
La frase que inmortalizó Julio Grondona sigue presente en los pasillos de la casa madre del fútbol argentino.Bloopers, risas cómplices y la afonía de Chiqui Tapia, que reapareció después del sorteo del Mundial en Washington.
